Diferencias entre la bicicleta tradicional y la eléctrica

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En los últimos años los medios de transporte que apuestan por una movilidad urbana sostenible han cobrado muchísima fuerza. Curiosamente, entre todas las ofertas que existen en la actualidad, la bicicleta figura como una de las alternativas predilectas. Sin embargo, al momento de adquirir este tipo de vehículo es posible que te encuentres con una disyuntiva muy común: ¿Elijo una bici tradicional o una eléctrica? ¿Cuáles son las diferencias entre la bicicleta tradicional y la eléctrica? En este encontrarás todo lo que debes saber sobre estas dos modalidades.

Por un lado, está la bicicleta ordinaria que muchos conocemos desde muy pequeños y cuya circulación depende de su sistema de propulsión mecánico (pedaleo y una cadena). Por el otro, se encuentra la bici eléctrica que incorpora un mecanismo de propulsión eléctrica, es decir, batería y un motor (aunque también incluye un pedal).

El caso es que la gente cada vez más opta por estos medios de transporte para hacer recorridos cortos en las ciudades, ya sea por convicción ecológica, por la necesidad de ahorrar tiempo o por esfuerzo físico. Descubrir las diferencias entre la bicicleta tradicional y la eléctrica por tantopuede ayudarte a hacer la mejor elección, teniendo en cuenta vuestros objetivos.

¿Cuáles son las diferencias entre la bicicleta tradicional y la eléctrica?

Parece increíble que en estos tiempos todavía hay personas que no conozcan las diferencias entre la bicicleta tradicional y la eléctrica. Pero no hay razón para juzgarlas, confundirse es algo tan normal como caminar, comunicarse, etc. A continuación vamos a abordar a detalle as diferencias de ambas modalidades desde diferentes connotaciones:

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Técnicas

La bicicleta tradicional y la bicicleta eléctrica no se oponen desde el punto de vista técnico. El funcionamiento general sigue siendo el mismo con manillares, palancas de freno, controles de cambio, juego de bielas y frenos.

  • Los frenos de disco se encuentran sistemáticamente en las bicicletas eléctricas, mientras que los frenos de almohadilla siguen siendo muy comunes en las bicicletas convencionales. Los frenos de disco son mucho más potentes y receptivos y, por consiguiente, se adaptan muy bien a la rápida aceleración de las bicis eléctricas asistidas.
  • El peso de la bicicleta eléctrica promedio oscila entre los 17 y 25 kg, mientras que una bicicleta tradicional pesa un máximo de 15 kg. Esta diferencia reside en la presencia del motor y la batería en las bicis de propulsión eléctrica.
  • Hay un pequeño ordenador en el manillar de las bicicletas eléctricas para controlar el nivel de carga de la batería y ajustar la potencia de la asistencia eléctrica. En las bicis ordinarias no existe tal sistema.

Experiencia de conducción

Hablar de las diferencias entre la bicicleta tradicional y la eléctrica implica hablar sobre las discrepancias existentes al momento de conducir. Por ejemplo:

  • Las bicis de propulsión eléctrica pueden multiplicar por diez la fuerza del piloto. Una ayuda ideal para transportar niños o cargas sin ejercer demasiado esfuerzo.
  • La ubicación del motor influirá en gran medida en la experiencia de conducción. De este modo, el motor se puede colocar en varios lugares de la máquina: en la rueda delantera, en la rueda trasera o incluso en el juego de bielas.
  • La bicicleta clásica ofrece un comportamiento que varía principalmente según la forma de su cuadro. Las que tiene cuadros redondeados ofrecen una posición elevada muy cómoda para viajes urbanos. En el caso de las bicicletas de montaña, con sus cuadros que tienen una geometría híbrida entre bicicleta de montaña y bicicleta deportiva, proporcionan una deportividad mayor para viajes de más de 5 km.

Mantenimiento y reparación

A pesar de lasnotables diferencias entre la bicicleta tradicional y la eléctrica,  amabas comparten muchas características y los elementos a mantener son idénticos. He aquí algunos aspectos que tienen en común:

  • Es importante comprobar periódicamente la presión de los neumáticos de acuerdo con las recomendaciones del fabricante.
  • Una cadena se obstruye rápidamente y su mantenimiento inadecuado puede provocar un desgaste prematuro o incluso roturas. Dependiendo de la frecuencia de uso, debemos tener cuidado de desengrasar y lubricar regularmente este elemento.
  • Tememos que  prestar especial atención a los frenos. Especialmente en las   bicicletas eléctricas porque suelen someterse a mucho estrés, dado a las aceleraciones repetidas.

Por supuesto, las bicis con propulsión a motor demandan otras operaciones de mantenimiento como:

  • Respetar los ciclos de carga. Además, hay que retirar  y guardar la batería lejos de la luz en caso de que no vayamos a usar el vehículo por un largo tiempo.  
  • El mantenimiento del motor debe ser realizado por un profesional para garantizar la calidad del trabajo. De hecho, un servicio anual realizado por un concesionario de bicicletas supone un buen hábito, tanto para las bicicletas tradicionales como en las eléctricas.

Velocidad

Este post sobre las diferencias entre la bicicleta tradicional y la eléctrica estaría incompleto, sino no nos volcamos a precisar los detalles entre ambos medios de transporte en materia de velocidad. Estas son:

  • Las bicicletas eléctricas no representan un milagro porque aún tenemos que pedalear. La ventaja de esta asistencia es que permite alcanzar una velocidad, sin tanto esfuerzo como en el caso de la bicis clásicas. Este es también uno de los principales beneficios para los trabajadores/as que no quieren llegar sudados/as a la oficina.
  • Hay que desmontar el mito de que la bicicleta eléctrica es mucho más rápida que la bicicleta ordinaria. La asistencia de pedaleo en la bici eléctrica está restringida a 25 km/h para cumplir con la normativa europea.
  • De hecho, los usuarios/as de bicicletas eléctricas viajan  a una velocidad promedio de 19 km/h, mientras que los ciclistas tradicionales alcanzan los 15 km/h como máximo.
  • En un viaje corto, el trayecto desde casa al trabajo en bicicleta es, normalmente entre 3 y 4 km. La ganancia de velocidad que ofrece la bici eléctrica nos permite ahorrar solo unas pocas decenas de segundos en comparación con una bicicleta tradicional.
  • Sin embargo, sea asistida o no, una bicicleta eléctrica puede desplazarse a la misma velocidad que un coche, sin los inconvenientes de los atascos, el tráfico,  la contaminación, etcétera,  etcétera.

Conclusiones

Las diferencias entre la bicicleta tradicional y la eléctrica son más que evidentes, pero ambas modalidades son igual de útiles para desplazarse por la ciudad. Todo sin generar daños al medioambiente, además, las operaciones de mantenimiento son muy sencillas en estos medios de transporte y, por lo general, pueden ser realizadas por el propio ciclista. Eso sí, la intervención de un profesional es muy recomendable al menos una vez al año.

Por supuesto, los precios de las bicis con propulsión eléctrica  son más elevados por el simple hecho de incluir un motor y una batería. Obviamente, están dotadas con una tecnología más avanzada y aportan otros beneficios que se adaptan más a las necesidades de los usuarios modernos.

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